+ No genera polémicas, no vende su privacidad y pocas veces pierde la sonrisa.
+ Y eso le genera cierta envidia, pero al mismo tiempo le agrada que su amiga tenga un espejo como el de aquel chico en el que mirarse.
+ Si le explica la verdad, corre el riesgo de que su amigo no se lo tome bien y se genere un nuevo problema.